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"Aquí en los pinos brota nueva vida"

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Descubrí que me encanta ser dueña de casa

Hace más de un año el P. Miguel Kast me pidió que administrara la Casa de la Juventud de Los Pinos. ¡Me encantó que me lo pidiera!, ¡Descubrí que me encantaba ser dueña de casa!.

En estas líneas quiero agradecerle a Dios y a la Mater el haber sido invitada a servir a esta familia de Los Pinos siendo la administradora o la dueña de casa del Santuario y su entorno. Agradecer porque me dio la oportunidad de reconocer, profundizar y confirmar la vocación de servicio que Dios me regaló y ponerla al servicio de la Mater y de mi querida Familia de Los Pinos.

Lo mío, y creo en esto interpretar a muchas mujeres que son dueñas de casa y mamás, es servir a nuestras familias a través de un trabajo silencioso, que algunas veces es incomprendido y no lo suficientemente valorado. Agradecer porque me hizo tomar conciencia de la importancia que tiene ser dueña de casa. Podemos tener nuestra casa limpia, la comida lista y la ropa en orden. Todo esto es súper importante para crear las condiciones y el ambiente apropiado para que los nuestros se sientan cómodos y seguros. Pero la tarea importante y gracias a la que realmente se sienten acogidos, valorados y amados es la de nutrirlos y alimentarles el alma y el corazón con nuestro cariño. Esto es lo que traté de entregar en todo lo que hice como administradora, y solo recibí alegrías y satisfacciones.

Agradecer porque me permitió seguir de cerca toda la vida que surge en torno a este Santuario. Saber día a día qué está pasando en esta Familia. ¡Cuántos bautizos, matrimonios, primeras comuniones, confesiones, reuniones, jornadas y talleres de todo tipo; alianzas, consagraciones, misas y paseos de curso! Que me pidieran administrar Los Pinos fue una oportunidad para revisar con cuánto cariño, con cuánta entrega, con cuánta dedicación estaba administrando mi propia casa. Doy gracias a Dios especialmente por esto, porque me permitió reencantarme con ser dueña de casa.

Chabela

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