Sitio Oficial Santuario Schoenstatt Reñaca
"Aquí en los pinos brota nueva vida"
Cuando por primera vez me hablaron del proyecto, me explicaron los sueños, los costos, las negociaciones con los propietarios, pensé que era una locura. Interiormente pensaba que era mejor buscar otro lugar más barato en Con - Con, e incluso hablé con una persona para ver si nos donaba algo en Las Golondrinas. Veía la ventaja de unir fuerzas con el colegio, pero también lo veía complicado por los ruidos y sobre todo por el costo. El primer tiempo el Padre Claudio llevaba las cosas, y yo me ocupaba de los jóvenes. Y en el segundo semestre del 2001, conquistamos dos Ermitas, una de los Cruzados en un pino grande dentro del recinto del colegio, donde ahora comienza la cancha de fútbol, y en el mes de María, una de los Pioneros donde comienza el camino hacia la pieza del Padre bajo el Santuario. Lo que me impresionó muchísimo fue el capital de gracias que hicieron los chiquillos por eso, rezaron y se esforzaron heroicamente. Creo que rezaron más de 20 mil ave marías, en los recreos, etc. Eso fue el primer signo que me empujó a creer más en Los Pinos.
Luego del verano, en Marzo si no me equivoco, los "grandes", hicieron su ermita arriba. Al poco tiempo convencimos al Padre Opazo que nos dejase hacer la misa del colegio todos los domingos, para armar una familia unida al lugar. La excusa fue que era una misa de niños, cosa que no había en ninguna parroquia cercana, a regañadientes aceptó. La vida fue creciendo poco a poco. Ya el 2002 se formó un directorio en el que me tocó coordinar y con el que comenzamos a dar los primeros pasos. La ermita se fue convirtiendo poco a poco en un gran lugar de atracción. Se firmó una promesa de compraventa con los propietarios, por una de las parcelas, y tomamos ese primer objetivo. El colegio por esos tiempos nos cedió el 2° piso de la casa de arriba para tener un lugar de reuniones para matrimonios y señoras, y Juventud Femenina.
Construimos un par de mediaguas para reuniones de los Pioneros, que nos cedió Felipe Murillo .Las Niñas tenían también una que hacía las veces de sacristía, ya que en el 2003, optamos por cambiar la misa a la ermita, salvo en caso de lluvia. Eso fue un gran salto, y fue armando la vida de ese lugar. En Julio del 2003, se organizó el lanzamiento del proyecto de Los Pinos, en el Hotel Gala, con Coco Legrand, y con el importante apoyo del Padre Opazo. Justo la noche anterior partió la Jose al cielo, y para mí ese fin de semana, se me dio la certeza interior de que esto era absolutamente de Dios y de la Mater y que iba, tenía, que salir. La Jose se ofreció como primer ladrillo de este Santuario, selló su alianza, y vivió heroicamente su enfermedad, iluminando e impactando a muchísimos. Y en el Gala, con esa pena enorme en el alma, acudieron más de 800 personas que apoyaron fundamentalmente el proyecto.
Posteriormente, varias personas nos fueron ayudando, con pequeños e importantes aportes. La vida seguía creciendo. Creo que en Pentecostés del 2004 se inauguró la Casa de la juventud, algo también providencial. Los jóvenes empezaron a llegar solos, y el lugar sin dudas era un centro de irradiación y de renovación. Creo que ya por esa época llegó el Padre Mario que asumió la parte de conducción de la vida, y yo quedé con la administración y la parte práctica. Creo que él fue fundamental para estructurar esta familia naciente. Los Murillo, la Hermana Margarita, los Brain, los Silva y el colegio con el apoyo de Gonzalo Pardo, fueron absolutamente claves en toda esta época, juntamente con muchos otros, pero ellos fueron instrumentos escogidos. Por esa época nos postergaron un año la posibilidad de construir y bendecir el Santuario. Creo que fue providencial. Nos permitió prepararnos y crecer más orgánica y sólidamente.
Ya comenzaron uno de esos veranos las misiones familiares de Matrimonios de Los Pinos. Creo que sin duda que eso fue clave para la constitución de un núcleo duro y vital de esta gran familia de Los Pinos que estaba naciendo. Teníamos conciencia de arraigo, de pertenencia a un lugar concreto, éramos de Los Pinos. Paralelamente surgió la veta social de los Pinos. Ya desde inicios del colegio había esa inquietud, de apoyar, cuando el colegio tuviese pagadas sus deudas, a un colegio de escasos recursos. Por la Jose, llegamos al Padre Kepa, y por él, a Reñaca Alto, y creo que muy espontáneamente y muy auténticamente se comenzaron a construir puentes solidarios y de auténtico cariño entre mujeres y familias de muy distintos orígenes y situaciones. Sinceramente creo que Los Pinos será fecundo siempre y cuando mantenga su acento familiar, social y juvenil.
Vino la gran fiesta de bendición del Santuario de Los Pinos… el día más feliz de muchos, entre los que me incluyo. Fue un día frío, pero tremendamente cálido, y que despertaba el ardor en la fe. Esa entrada triunfal de la Mater al Santuario entre la multitud, cargada por los primeros jefes de rama de los Pioneros, caminando sobre los pétalos regados por la Juventud Femenina, con la banda de jóvenes de varios colegios, con una multitud saludándola, creo que ha sido de las más impresionantes del mundo entero en una bendición, según atestiguan padres y hermanas que han participado en más de una veintena de bendiciones. Ese mes de noviembre, ese mes de María, fue una luna de miel espiritual, de gozar nuestro flamante santuario.
Padre Miguel.