Sitio Oficial Santuario Schoenstatt Reñaca
"Aquí en los pinos brota nueva vida"
Nos ofrecieron hacer una estación del Vía Crucis en la puerta de nuestra casa, y tuve una gran contradicción. Por un lado me sentí privilegiada que por nuestra casa se detuviera simbólicamente el Señor en ese camino tan difícil como es el camino al calvario. En el lado práctico, me compliqué porque mi jardín estaba tan abandonado y no tendría tiempo de podar, limpiar y dejar el entorno bonito para poner el altar.
Molesta con esta contradicción, Felipe, mi marido me ofreció buscar un lugar entre el bosque, para que así yo pudiera ocuparme del altar. No muy convencida, ya que no veía por donde iba a encontrar un lugar digno para poner el altar, me fui a hacer lo mío y cuando volví, me encontré que de la simpleza de un montón de tierra humedecida, un poco de ingenio y otro resto de naturalidad, él había preparado, con tanto cariño, un rinconcito donde ubicar el altar.
Me conmovió la delicadeza del Señor cómo a través de Felipe, me dio una gran lección. Pensé en Belén, de la misma forma San José y la Virgen María habían preparado el pesebre donde nació Jesús, con simpleza y naturalidad, sin complicaciones, poniendo toda su atención en lo trascendental, en lo importante, que no era otra cosa que prepararse con toda sencillez para el nacimiento del Hijo de Dios.
Con esta reflexión volví a mi primer sentimiento: qué privilegiada me siento que el Señor se detenga en la puerta de mi casa… en la puerta de mi corazón y me haga un tremendo llamado a centrarme en él y sólo en él, con lo que tengo, con lo que soy.
Ana María, Vía Crucis en la Ermita de Los Pinos