El pasado 25 de diciembre de 2025, la alegría profunda del Evangelio volvió a colmar cada rincón de nuestro querido Santuario de Schoenstatt Los Pinos.
En un día bendecido por la gracia de Dios, nuestra comunidad se congregó en torno a la Misa de Navidad junto a numerosas familias, peregrinos y vecinos que se acercaron con el corazón abierto para celebrar el misterio más grande de la historia: la Encarnación del Hijo de Dios.Uno de los momentos más conmovedores y llenos de fe fue la representación de nuestro Pesebre Viviente, protagonizado con entrañable ternura por los niños de nuestra comunidad. A través de la inocencia y la sencillez de los más pequeños, revivimos la noche de Belén: el «Sí» generoso de María, la custodia fiel de San José y la llegada del Divino Niño rodeado de la calidez de los pastores y los ángeles.
Este pesebre humano nos recordó con fuerza la enseñanza del Evangelio: quien no se hace como un niño, no puede entrar en el Reino de los Cielos. Agradecemos a Dios y a la Mater por habernos regalado una Navidad viva, donde la esperanza renació en la sonrisa de nuestros niños y la unidad de nuestra comunidad confirmó que, cuando dejamos espacio a Dios en la familia, Belén vuelve a florecer entre nosotros.

